
“Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?”, afirmó Frida Kahlo, una frase que simboliza la determinación con la que tantas mujeres se han abierto camino en contextos adversos. Cada 8M, la Escuela de Arte de Talavera vuelve así a poner el foco en una realidad histórica: la lenta pero constante conquista de espacios y derechos para las mujeres en el ámbito artístico.
Durante siglos, la mujer ha sido relegada al rol de musa o inspiración, como puede observarse en espacios emblemáticos como la Basílica del Prado, de Talavera de la Reina, donde la figura femenina ocupó con frecuencia un papel pasivo dentro del relato artístico.
En disciplinas como la cerámica —tradicionalmente vinculada al ámbito doméstico y a los talleres familiares— muchas creadoras trabajaron sin
reconocimiento ni acceso a espacios de decisión. Sin embargo, perseveraron y abrieron camino, convirtiéndose en autoras de su propio destino artístico.
Actualmente, son muchas las mujeres referentes la cerámica contemporánea como Madola, Beth Cavener, Julie About, Kate Malone, Simone Leigh, Teresa Gironés y Laia Arqueros, entre otras muchas. Esta reflexión se ha trasladado al aula a través de proyectos que combinan investigación y creación, donde el alumnado les rinde homenaje, recuperando sus trayectorias como ejemplo de
innovación y mirada propia.
Hoy, más que nunca, el 8M no solo recuerda el pasado, sino que celebra un presente en el que las mujeres ya no son solo musas, sino protagonistas que llenan los espacios expositivos de voces diversas que ya no piden permiso para crear. El arte se reafirma así, como un espacio de transformación y futuro, donde la igualdad se construye día a día desde las aulas, los talleres y la creación compartida.
Texto: Manuela Hidalgo Salas